LA MASONERIA EN ARAGÓN Y SUS VALORES, HOY

Buenas tardes queridos amigos:

Es para mí un honor compartir esta conferencia con todos vosotros en esta maravillosa ciudad de Teruel. Un lugar de encanto y cultura (en la que me siendo especialmente feliz, ya que mi familia procede de estas tierras). Teruel tiene muchos símbolos que merecen mención: su torre mudéjar insignia de tradición, laboriosidad y cultura; su Plaza del Torico, lugar de encuentro y celebraciones… Sin olvidarnos de aquellos amantes  que por amor son capaces de llegar a un fatal desenlace. Esto último nos da las claves de cómo el amor puede ser la fuerza capaz de transformar el mundo por otro más justo y solidario.

Ante todo, espero no defraudarles. Esa es mi intención al tener la ocasión de comentarles de forma directa la esencia de la masonería, y en especial qué es la Gran Logia de Aragón-Gran Oriente de Aragón, sin aureola de misterio y secretismo que por diferentes razones envuelven todavía hoy la Institución masónica y a sus afiliados los masones. 

Lo que yo les voy a contar en bien pocos libros de historia lo he leído. Estos están refrendados en la experiencia que la Institución me ha trasmitido a mí, a través de mis años de contacto y espero en realidad que vosotros logréis lo que yo hace ya hace algunos años conseguí: inquietarme y reflexionar sobre si esta organización es de mi interés y compartir en ella y con otros cómo afrontar la realidad del mundo que vivimos.

En primer lugar, empezaré haciendo una  autocrítica de la idea tan difundida sobre la masonería como organización secreta y elitista. Quiero deciros que estos argumentos, muy difundidos de forma interesada en tiempos pasados, y que todavía hoy están en el sentir de muchos ciudadanos, no son reales, aunque han sido  y son algunos de los propios masones los que han favorecido la leyenda.

 Aquí en este encuentro directo con vosotros os digo que la realidad es muy distinta. En la Gran Logia de Aragón-Gran Oriente de Aragón, puede pedir el ingreso en sus logias, toda persona que tenga unos valores de respeto a un contrario aunque piense distinto, que sea libre en pensamientos y hechos sin ataduras sectarias. 

Nosotros respetamos las diferentes formas que tiene cada ser humano de  gestionar su propia vida, religiosa, política, económica, intelectual y otros muchos condicionantes que la vida nos va poniendo a lo largo de nuestro recorrido.

 En definitiva, una reunión en una logia masónica es un reflejo del mundo, con sus luces y sombras, compartiendo con otros ese espacio de convivencia y reflexión, que nos ayude en libertad a un desarrollo moral e intelectual.

Trabajamos para unir lo mejor de cada uno de los miembros de la logia, sabiendo que nadie es perfecto. Precisamente por eso, el respeto mutuo es la piedra angular de esa construcción que el neófito, que entra en una logia, asume como un trabajo propio, trabajando para ir puliéndose de  todas aquellas asperezas que la vida diaria le va poniendo delante y que le someten a intereses partidistas, que no nos permiten avanzar de forma fraternal hacia ese  mundo ideal que configure  una sociedad más justa y duradera. Sin embargo, estamos convencidos de que la potencialidad mayoritaria del ser humano es imparable y este construirá su verdadera historia. 

Empecemos a conocer un poco qué es la Francmasonería. 

La Francmasonería es una Institución fundada y formada por seres humanos, cuya principal preocupación es la perfección que a través del estudio y reflexión es posible encontrar como persona. De esta manera, en el quehacer cotidiano, en la vida pública, con la palabra y la acción, este trabajo personal sirve para que la Humanidad  conozca sus propios caminos, que la lleven a encontrar, no sólo unos mínimos de Felicidad, si no metas que parecen inalcanzables y que permiten desde el punto de vista moral, elevar la Calidad de Vida para que la Especie Humana pueda vivir en paz y armonía. 

Esto es lo ideal, y si somos conscientes de su valor, tenemos que ser conscientes también de que para lograrlos, hay que sacrificar anhelos y deseos, con valores bastardos por lo general, pero susceptibles de producirnos satisfacciones aparentemente placenteras.

Con esto, yo sólo quiero dejar  muy claro que cuando alguien se propone alcanzar una ética o una moral, con valores superiores, debe ir aprendiendo desde el punto de partida, que tendrá que recorrer un camino de esfuerzo y de sacrificio. Y este es el camino que emprende un Francmasón, durante toda su vida.

Ahora bien, la francmasonería, para alcanzar sus propósitos, posee un método muy singular, que lo expresa sencillamente a través de símbolos que al pasar el tiempo, le han dado buenos resultados.

En este sentido la Gran Logia de Aragón-Gran Oriente de Aragón plantea dentro de su organización, su revisión permanente de acuerdo a las transformaciones que se generan en la sociedad.

Se constituye así la Francmasonería en una verdadera institución docente y al ser el hombre en el sentido genérico del término su principal preocupación, expresa la Orden Masónica su fe en él. Le reconoce imperfecto, pero perfectible. Plantea la convicción optimista de su capacidad de mejorar, de su amor por el género humano. La Francmasonería le reconoce al hombre la capacidad que tiene este  de ir más allá  de sí mismo, transcendiendo sus límites físicos, con su palabra, sus ideas y sus actos.   

Podemos decir, por tanto, sin exagerar que la principal preocupación de la Francmasonería es el hombre, es el ser humano y se empeña en su reconciliación con su mundo físico, espiritual y social. 

Por este camino, la Orden Masónica, ha venido mostrando por generaciones, que el ser humano, es intocable, en todo aquello que concierne a contingencias de nacimiento, posición social o confesionalidad religiosa. Defiende sus derechos inalienables de justicia y libertad en el reconocimiento de tales atributos. Ha comprendido como deber y sentir el amor a la Humanidad y el interés por el destino humano, no tan sólo como individuo aislado, sino como componente de la Sociedad, que es donde debe expresarse toda la humanidad del hombre.

La Francmasonería es también una institución docente, una Institución Universal. Sólo es necesario que exista libertad de pensamiento, hombres libres de preocupaciones y de buenas costumbres para que nazca la Francmasonería.

Pero su Universalidad va mucho más allá. Porque en su búsqueda de la verdad, con rigurosidad, le interesa transcender a sus afiliados, virtudes como tolerancia, justicia, fraternidad, etc. Y valores éticos, no para hacer de sus afiliados unos moralistas, sino para que conociéndose ellos en la reflexión, puedan comprender y convivir con la sociedad que posee todas las virtudes y debilidades individuales en su conjunto. 

Para ingresar en la Gran Logia de Aragón, ya vamos sabiendo que sólo se pide ser hombre de buena voluntad, libre de formas sectarias, y respetar al contrario aunque piense diferente.

Podemos ir ya clarificando que la Francmasonería es una institución docente, iniciática y simbólica universal, esencialmente ética y filosófica. Podemos agregar que no es ciencia, ni filosofía pura y que no se adscribe a ninguna escuela filosófica determinada, pero si se le puede aplicar el sentido puro de la filosofía: amor a la sabiduría. Por ello exalta el estudio, la meditación, la observación y reflexión de los conocimientos adquiridos, en interrelación de las ideas que nacen cuando se compara el producto del conocimiento universal acumulado a través de los siglos con los dictados de la propia conciencia, formada y esclarecida por el saber emanado de los símbolos masónicos, que desde el silencio de su lenguaje, incentiva el razonamiento del masón.

Podemos agregar ya, ahora que la Francmasonería no es un partido político, ni una secta, ni un club filantrópico. 

No es un partido político, pues no exige criterios doctrinarios a sus afiliados en la sociedad en que se desenvuelve. No entrega consignas a defender. No tiene doctrinas particularizadas en lo económico, político o social. La masonería sólo investiga, enseña, educa e incita al estudio y a la reflexión. 

No es una secta, ya que reconoce como válida la religión en la que todos los hombres están de acuerdo: ser personas de bien, leales. Hombres y mujeres de honor y probidad, cualesquiera que sean las denominaciones o confesiones que ayuden a distinguirlos. 

No es tampoco un simple club filantrópico, aunque la Filantropía existe entre sus asociados de forma natural al igual que existe entre los componentes de una gran familia, expresada también en la sociedad. Pero lo hegemónico en esto es que la Francmasonería ejerce la Filantropía enseñando ante todo la justicia social, la igualdad como principio de justicia, y la fraternidad como expresión de amor y respeto al ser humano. 

La actitud de los afiliados de la Gran Logia de Aragón-Gran Oriente de Aragón dentro y fuera de las logias masónicas, en un plano universal, está expresada en su confianza, en la dignidad de la naturaleza humana. Porque la Humanidad, en la convivencia, es capaz de superar las dificultades, tanto materiales o morales, creyendo siempre que su fuerza, y energía estarán al servicio del bien.  

Por todo esto, la Francmasonería, para nosotros los masones, es la Institución que enseña a los hombres en la práctica de la moral universal y la docencia humanitaria. Su método docente, se asienta sobre un sistema en enseñanza dinámica, progresiva y activa. Es característica principal de este sistema, el empleo del lenguaje sugestivo antes que impositivo, alegórico y velado. Todo lo cual constituye el mejor estímulo al conocimiento y la razón para hacer una abstracción reflexiva y como consecuencia final una persona creadora.

Por todo lo dicho hasta ahora, podemos ir afirmando, que la preocupación fundamental de la masonería es el hombre. Un hombre que crece como ser humano individual y como parte de una sociedad polivalente y multidisciplinaria, para transformarse en un ser más pleno, gracias al permanente operar con las herramientas simbólicas que la iniciación progresiva le va entregando a lo largo de su vida masónica. Así, el individuo se muestra transformado en un faro referente, al que puedan mirar sus congéneres en la convivencia diaria.

Ahora bien, con todo lo expuesto hay que ser conscientes de que en el mundo existen centenares de instituciones, políticas, religiosas, sindicales y sociales, culturales etc., en las que los ciudadanos pueden y deben participar sin limitación alguna, dándole así a la sociedad civil, el peso suficiente y necesario para hacer florecer en realidades concretas el resultado de su razonamiento bien informado y, libre de prejuicios. 

Pero para estudiar Masonería , existe una sola institución en el mundo, la Francmasonería Universal, cuyos símbolos, ritos, doctrinas, historia, principios, valores e ideales, es necesario estudiar con ahínco, con abnegado sacrificio, entrega total y leal desinterés personal. En este sentido el masón adquiere una conciencia, bien formada, debe ir hacia el mundo exterior, a sembrar la doctrina de paz de amor, de comprensión y tolerancia y ser portador y defensor de un ideario de fraternidad, justicia, libertad y redención a través del conocimiento y la cultura. 

Por todo ello, nuestras logias con la diversidad de miembros, son un auténtico centro de debate, donde la libertad de opinión, está por encima de sectarismos, y donde se crea una auténtica escuela de formación de ciudadanos libres, que confluyen en lo que los une por encima de intereses partidistas. 

Nuestras logias debaten en sus reuniones diversidad de apartados, señalando que desde que comienza una reunión hasta que termina, todo tiene un sentido o razón de ser, nada es de libre albedrío.

Debatimos sobre un artículo de la Declaración Universal de los derechos Humanos, otro artículo de la Constitución Española, frases filosóficas de creación propia, breves pinceladas de liderazgo, diferentes conceptos de simbología masónica, trabajos sobre la pérdida de valores en la sociedad y sus consecuencias…

Y sobre todo, lo que es la piedra angular de nuestro trabajo,  lo que en términos masónicos llamamos hacer una plancha, (escribir de medio folio a varios folios), sobre cualquier tema, que el hermano masón desee, economía, filosofía, espiritualidad, temas sociales, vivencias personales que puedan inquietarle, y todo aquello que en libertad deseen escribir.

Todos estos contenidos se debaten como si fuese un pequeño parlamento, del que cada hermano masón se llevará en su memoria lo que desee en libertad. 

Estos contenidos adquieren dentro de la Gran Logia de Aragón Gran Oriente de Aragón, un valor añadido, por la diversidad de sus miembros. Actualmente, hay hombres y mujeres en edades entre los 23 y los 72 años, procedentes de siete nacionalidades distintas, de diferentes lugares de España y de las tres provincias de Aragón.

Todo ello dentro de los cauces democráticos, y respeto a la Constitución de nuestro país. 

Por todo lo expuesto hasta aquí, considero que la Gran Logia de Aragón Gran Oriente de Aragón justifica sobradamente su existencia, de la que sólo he dejado trazadas algunas ideas que he podido aprender en mi larga y agitada vida. 

Estamos en una época que nos ha ido sorprendiendo con innumerables avances técnicos en todos los campos del saber humano. No podemos callar. Vemos lo que hasta hoy está constituyendo un rotundo fracaso. Nuestra limitada capacidad demostrada a través de los tiempos para afrontar con éxito lo que es más importante en la convivencia: saber vivir en sociedad. En esta situación de palpable fracaso debemos ser conscientes ya que están inmersos tanto el mundo oriental como el occidental.

En nuestra incapacidad de ser felices en la convivencia, tenemos que darnos cuenta de que si ni los que pertenecen a las mismas culturas, pueden vivir en paz y tranquilidad, más difícil es para aquellos que conviven con culturas distintas. Y en esta selva en la que vivimos, es sólo el hombre el único que con franca irresponsabilidad, se desenvuelve alterando, cambiando, modificando todas las leyes que la Naturaleza que rigen la existencia de los seres vivos. 

Y digo “aparentemente”, ya que todo al final del camino, se ha ido transformando en angustia, competitividad deshumanizada y enriquecimiento desmedido e irracional de unos pocos. Si en este siglo seguimos viendo, sintiendo el hambre y la muerte sembrada artificialmente por la propia mano del hombre, demostrando que no ha sido capaz de defender sus grandes y únicas riquezas: la vida del Planeta, su propia vida. 

Mientras existan estos serios problemas, nuestro deber es consolidar la Francmasonería Universal. Eso es lo que creemos los masones de la Gran Logia de Aragón- Gran Oriente de Aragón. Porque esta Institución al conocer, estudiar y analizar el valor de la moral, nos enseña sin traumas ni coacción y trata de liberarnos de la ignorancia, nos aleja del fanatismo, nos hace meditar en la tolerancia, fraternidad, justicia, libertad, y todos sus principios. Nos entrega una firme convicción racional que nos hace levantar como una gran bandera de acción, el amor por nuestros semejantes, y el respeto a su propia personalidad en la convivencia. 

Y en segundo lugar, la convicción de una actitud dialogante es el mejor medio para en la conversación, donde se conjuga el lenguaje y la emotividad, para llegar a los acuerdos unánimes que dejen atrás los pactos fruto de negociaciones que siempre niegan el Yo de los dialogantes. 

Por estas razones entre otras la Orden Masónica, y la Gran Logia de Aragón- Gran Oriente de Aragón en particular tienen su razón de ser y existir. 

Por la Ciencia, el Trabajo y el Progreso.

Libertad, Igualdad, Fraternidad. 

 

Jesús Aznar

Gran Maestro de la Gran Logia de Aragón-Gran Oriente de Aragón

Zaragoza. 24-11-2.015     

 

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