Valores para unir a la humanidad


¿Cuáles son? Pienso que, para poder explicarlo, necesito en primer lugar quererme a mí misma porque sólo así puedo querer a los demás. El amor es el valor que une a los seres humanos. El amor de una madre hacia sus hijos es lo más hermoso del mundo. No menos importante es el respeto, sí porque todos tenemos el derecho a ser respetados por quienes somos. A seguir es la comprensión porque permite ayudar a quien sufre, a quien se siente solo o sola. Ayudando y uniéndonos somos más felices nosotros mismos. La unión es fundamental en la sociedad en la que ahora vivimos, llena de agujeros por todas partes. Deberíamos llenarlos con pensamientos positivos que llegaran a muchos.


La bondad. Nacemos con el bien y el mal ya dentro de nosotros. Cuando empezamos a comprender la vida, tenemos que saber lo que es el uno y el otro. Hay veces que nuestros padres no se preocupan lo suficiente para enseñarnos y así, de pequeños, debemos saber distinguirlos por nuestra cuenta. Ser buenos es vital para nuestro crecimiento mental. Es un valor que no tiene precio. Qué bonito es ver una familia unida, que se respeta, se ama y se ayuda. La unión da la fuerza para que cada miembro de la familia pueda ayudarse mutuamente en los momentos difíciles, que irremediablemente llegan cuando menos los esperas. No estando solos, podemos superarlos más fácilmente y seguir adelante en nuestro camino, en esta jungla llena de peligros, sobre todo para los jóvenes.


La serenidad. Ver a una persona serena es casi como ser felices. Una cara que transmite un estado de ánimo tranquilo hace que uno mismo se sienta mejor. Desafortunadamente, no es fácil encontrar la serenidad en la sociedad en la que vivimos, que tiene pocos ideales y valores. Es como buscar una aguja en un pajar. Cuánto trabajo tenemos que hacer para poder ayudar al prójimo.


La paz es otro valor que, además, es un derecho de todos. Sin embargo, la paz es tan difícil de conseguir en estos tiempos de catástrofes, enfermedades, egoísmos y maldades. No podemos aceptar esta condición. No debemos permitirla. ¿Pero qué hacer para mejorar? Dar el ejemplo. El ejemplo de paz con nuestros actos y con humildad, sin ideas de grandeza o de posesión, porque finalmente todos tenemos el mismo destino. Demos ejemplo a quien no está en paz y pide a la vida más poder y más tener, porque no es importante ser importante. Debemos ser nosotros mismos, con nuestros defectos y nuestras inquietudes, pero llenos de paz, unión, respeto, bondad, serenidad y amor. Tan sólo basta mirarse dentro, en nuestro espíritu, porque es dentro de nosotros que se esconde toda la verdad del universo y, por tanto, la libertad, que es el valor más grande, al igual que el amor hacia los demás. Tan sólo basta recordar que la soledad nace de la indiferencia de los demás.

Hagamos lo posible para que estos valores, a los que todos tenemos derecho, nos unan en una gran familia, así formando un género humano más feliz, más sereno y, sobre todo, más unido. Hagamos lo posible para que estos valores nos ayuden cuando nos vayamos, para que lo hagamos en paz al lugar que la vida nos ha destinado.

 

Nacer para sentir… sentir para sufrir… sufrir para vivir… vivir para morir…

 

En Zaragoza, a 24 de febrero de 2018

 

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