Santo Tomás decía “la persona es lo más noble y perfecto que hay en toda la naturaleza”.

 Lo quiero pensar, lo busco y lo veo en la mayoría de las realidades en las que vivo mi día a día.

  Trato de rodearme de personas con Valores, Principios, Ideas, Creencias  y Objetivos  que estén encaminados a mejorar su entorno o facilitar la existencia de alguien o de algo.

  Pero también os diré que no huyo y no esquivo a aquellos que tienen Valores, Principios, Ideas, Creencias y Objetivos que estén dirigidos a la consecución de todo lo contrario que los anteriores.

  ¿Para qué?

  Para reconocer el mérito y poner en valor los actos de aquellos que;  contribuyen, que suman, que aportan cosas positivas y buenas para los demás y su entorno.

  De la misma manera que la luz oculta a la oscuridad, lo que yo entiendo por excelencia se impone finalmente a lo que yo entiendo por mediocridad.

  Creo en la persona como el desarrollo de la parte individual de cada individuo. Como dice Jacques Maritain “…el hombre solo será verdaderamente persona en la medida en que su comportamiento ético traduzca en acción la realidad metafísica  de su espíritu…”.

  Ese es el camino, ese es mi camino.

  A parte de a otras actividades, dedico mi tiempo a la realización de procesos de Coaching, acompañando a personas durante el proceso de diseño, ejecución y consecución de un plan de acción para mejorar alguna circunstancia en su vida.

  Es en estos procesos donde he podido constatar como las; inseguridades, problemas, miedos y oscuros propósitos de otras personas, pueden llegar a afectar de manera fulminante, a aquellas otras que simplemente han escogido fortalecerse y continuar por un camino higiénico emocionalmente hablando y asertivo desde el punto de vista relacional, para simplemente alcanzar el bienestar y tranquilidad que les permita ser felices y disfrutar de la vida.

  Es con estas personas con las que a diario trabajo, ayudándoles a encontrar en su interior la fuerza necesaria para afrontar y vencer los ataques cobardes lanzados desde el egoísmo, la cobardía y la inseguridad personal, que generalmente denota una autoestima machacada por las experiencias vividas y el afán continuado de sentirse mejor que los demás, proveniente de esa clase de individuos centrados en el YO. Patética existencia miserable.

  Quiero compartir con todos vosotros, una herramienta que a menudo utilizo con los Coachees, y que ayuda a cambiar la manera de ver las cosas.

  Se trata de un pequeño relato entre el Maestro y uno de sus discípulos. Espero y creo que será probable que le encontréis la aplicabilidad que yo le encontré en cuanto lo leí por primera vez.  Se trata del Triple Filtro de Sócrates.

 -.Maestro, ¿sabes lo que escuché acerca de tu amigo?

 -.Espera un minuto, replicó Sócrates. Antes de decirme nada, quisiera saber si lo has pasado por los TRES FILTROS.

 -.Los Tres Filtros Maestro? Contestó el Discípulo.

 -.Sí, dijo Sócrates. El primer filtro es la VERDAD.

   ¿Estas absolutamente seguro de que lo que vas a contarme es cierto?

 -.No, dijo el hombre, realmente me lo contó una persona que…

 -.Entonces, no sabes si es cierto ó no.

 

-.Ahora permíteme aplicar el segundo filtro, el filtro de la BONDAD.

  Es algo bueno lo que vas a decirme de mi amigo?

 -.No, en realidad es justo lo contrario…

 -.Entonces, deseas decirme algo malo de él, pero  no estás seguro que sea cierto.

 

-.Pero aún podría querer escucharlo porque queda un filtro, el filtro de la NECESIDAD.

   Es necesario que me cuentes lo que vas a decirme de mi amigo?

 -.No, para ser sincero,…Necesario no es.

 

Entonces sonrió Sócrates y le dijo:

  -.Si no es Verdadero, Ni Bueno, ni Necesario…para qué querría saberlo? Para qué me cuentas esto sobre mi amigo? …Sepultémoslo en el Olvido.

 

He dicho.-

 

 

 

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