Presentación de la Presidencia de la Respetable Logia Conde de Aranda dependiente de la Gran Logia de Aragón - Gran Oriente de Aragón para el curso 2015-2016.

 

En este acto por el cual accedo a la Presidencia de la Respetable Logia Conde de Aranda dependiente de la Gran Logia de Aragón – Gran Oriente de Aragón, querría manifestar mi agradecimiento a la confianza, quizás inmerecida que habéis depositado en mí.

Actualmente vivimos unos momentos en los que aparentemente las instituciones que han mantenido hasta ahora la estructura social, intentan renovarse para dar respuesta a las necesidades que los seres humanos tienen en el devenir de sus vidas.

Parece como si las tradicionales ideologías se hubieran quedado estériles al abordar fenómenos novedosos como la globalización, la destrucción del medio ambiente, los movimientos migratorios,  la actual situación económica y social, …  

Latentemente se infunde el temor en nuestro interior de un futuro incierto en donde los presagios de acciones violentas condicionan nuestra forma de pensar y decidir.

Sin embargo, debemos afrontar esta situación de otra manera.  Nuestra confianza en la razón, nuestra confianza en el desarrollo científico, nuestra confianza en las posibilidades de resolver problemas, sabemos que supera a la capacidad que hemos tenido de provocarlos.  Bajo mi punto de vista, aquí es donde la masonería tiene bastante que decir y hacer.  La confianza en una humanidad trabajadora y altruista (cualidad humana innata), nos llena de optimismo para participar en un mundo en transformación que haga progresar el proyecto vital de las personas.

Tenemos mucho que decir y hacer.  Y lo que queremos decir son ideas que ya estaban presente en los inicios de nuestra institución.

Quizá haya faltado desarrollar más si cabe en la trilogía Libertad, Igualdad, Fraternidad que resume nuestro ideario la incorporación de ideas como la filantropía, la ayuda mutua, la participación en la sociedad y siempre confiando en que el razonamiento permite y permitirá resolver cualquier problema que al hombre individual o colectivo se le presente.

Ya nos decían los antiguos que la creación de algo nuevo produce dolores de parto y tengo el convencimiento de que esos dolores por los que está atravesando el mundo actualmente harán surgir una humanidad éticamente superior, donde la igualdad entre las personas no vuelva jamás a cuestionarse y que la libertad la antepongamos a los intentos que vemos a nuestro alrededor de cercenarla para ganar en seguridad y estabilidad económica.

Pero no nos engañemos; aun consiguiendo estas dos premisas de igualdad y libertad, el mundo y la humanidad no cambiarían más que en apariencia si no es con el predominio ante estos valores de la fraternidad.

Sólo la fraternidad que se traduce en una lucha y entrega por esos citados dolores que padece la humanidad conseguirá transformar el mundo.  Y es en ello donde más tiene que decir la masonería porque sólo con principios como la tolerancia que implica la laicidad de los estados, el diálogo abierto con todo tipo de ideas y filosofías y con la ayuda a nuestros semejantes conseguiremos acelerar esa arquitectura universal a la que aspiramos, de la que nunca renunciaremos y que será el norte de nuestra existencia.

Convencida de ello, con ilusión declaro abierta la Presidencia para iniciar rápidamente nuestros  trabajos y aportar nuestro optimismo y compromiso a un mundo y humanidad que tanto lo necesita.

Quedo a vuestra disposición y requerimientos.

P. Alvarez (26-9-2015)

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